En 1973, Charlton Heston, famoso por estelarizar películas como ‘Ben Hur’, ‘Los 10 mandamientos’ o ‘El Cid’, fue el protagonista de un filme que muestra un mundo distópico en la Nueva York del año… 2022. Titulada ‘Soylent Green’, conocida en países hispanohablantes como ‘Cuando el destino nos alcance’, esa película de hace casi 50 años muestra elementos que hoy son de una contemporaneidad punzante.

George Bass lo comenta en The Washington Post y traza curiosos paralelismos al respecto.

Alimento sintético

La gran revelación de la película es que el alimento sintético que constituía una parte clave de la dieta de la población ante la escasez y alto precio de productos frescos, una suerte de galleta verde, tenía entre sus ingredientes los cuerpos de las personas fallecidas, que eran reaprovechados para alimentar al resto. Eso ciertamente no ha sucedido así, pero el concepto de alimento sintético, llamado en el filme ‘Soylent Green’, ya se aplica en la actualidad con cantidad de preparados proteínicos que, sea en forma líquida o sólida, son actualmente comercializados y consumidos, aunque no se trate de un producto que sea muy accesible ni parte de la dieta básica.

Y, curiosamente, una empresa de ese sector eligió llamarse Soylent, como la corporación opresiva de la película, y vende alimentos en forma líquida, en barra o polvo ricos en proteínas vegetales.

La ciudad de Nueva York en el filme está abrumada por la sobrepoblación, el desempleo y el crimen. Las cosas, afortunadamente, no han llegado en esa urbe a los extremos mostrados en la película y, en realidad, el crimen ha descendido notoriamente desde la década de 1970 y la población, aunque muy numerosa, en realidad no se ha incrementado de modo explosivo desde entonces. Según datos de Macrotrends, en 1973 vivían en el área metropolitana de Nueva York 16 millones de personas, cifra que en la actualidad es poco menos de 19 millones.

Según Bass, un aspecto en el que la película es más similar a la realidad es en la cuantiosa presencia de personas indigentes en las calles neoyorquinas en contraste con el esplendor y el derroche en el que viven los superricos. La desigualdad es punzante en la realidad y en la ficción.

Cambio climático

El mundo de ‘Cuando el destino nos alcance’ está devastado por el calentamiento global y la contaminación, lo que resulta, ahora más que entonces, una clara advertencia sobre lo que se avecina sobre el planeta de mantenerse las emisiones de dióxido de carbono y el alza de las temperaturas. Personajes en la película añoran con desolación el tiempo en que la Tierra presentaba un tiempo moderado, con estaciones diferentes y con muchos más recursos y bellezas.

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